El proceso de extracción de un metal básico a partir de un mineral, conocido como fundición, es un proceso que consume mucha energía. El combustible más utilizado para la fundición de mineral de hierro es el coque. Sin embargo, también se utiliza como combustible en fraguas, estufas y en la extracción de muchos metales valiosos.  

El coque es un combustible resistente y poroso de color gris que se obtiene del carbón calentándolo en ausencia de aire. Este proceso se conoce como destilación destructiva, un proceso conocido informalmente como coquización. El coque tiene niveles más bajos de impurezas y posee un alto contenido de carbono. El coque también puede formarse como subproducto de procesos geológicos naturales.

A partir del petróleo crudo se fabrica un producto similar conocido como coque de petróleo o coque de petróleo. 

La transformación del carbón 

Una vez extraído de la mina, el carbón debe ser procesado. El carbón en bruto se limpia de impurezas y otras sustancias durante su procesamiento mediante distintos procesos físicos, con o sin productos químicos. Sin embargo, una elevada cantidad de contaminantes en el carbón reduce su calidad y su poder calorífico. Como consecuencia, el carbón de menor calidad sólo obtiene un precio inferior en el mercado. 

Durante el procesamiento del carbón, se lleva a una planta de preparación para romperlo en trozos más pequeños mediante una trituradora. Se utiliza una cinta transportadora para desplazar el carbón por la planta. A continuación, se limpia o lava para eliminar las impurezas como azufre, ceniza, roca y otras sustancias. Una criba vibratoria separa el carbón de las cenizas y otros contaminantes. Asimismo, se utiliza un separador magnético para eliminar el hierro del carbón. Un ciclón desempeña el mismo papel que una criba vibratoria para eliminar el polvo y otras partículas del carbón. 

Por último, el carbón se recoge en depósitos de almacenamiento, que pueden llevarse al mercado para su comercialización o utilizarse para distintos fines, como la generación de electricidad. 

El tratamiento del coque de petróleo

El coque de petróleo es un subproducto creado durante el refinado del crudo. Aunque el coque de petróleo tiene niveles más altos de carbono, es útil para la fundición, la generación de energía u otros fines y suele acabar como residuo. Pero en la mayoría de los casos, el gobierno prohíbe su uso ya que su mayor contenido de carbono crea una combustión indeseable, lo que provoca diversos problemas medioambientales.

Así, en lugar del almacenamiento convencional, el coque de petróleo se convierte en combustibles líquidos. Esta conversión ayuda a eliminar el coque de petróleo de forma más segura y a satisfacer la creciente demanda de combustible. Aunque la producción y el uso del coque de petróleo siguen suscitando preocupación medioambiental, su rentabilidad aumenta su demanda. 

El coque de petróleo es más barato de fabricar y, sin embargo, se exporta fácilmente a los países desarrollados como combustible barato. Dado que el importador y el exportador salen ganando, es probable que la producción y distribución de coque de petróleo continúe.

Procesar es una ventaja

La transformación del carbón y el coque de petróleo es una bendición para nuestro mundo hambriento de energía. Reduce las emisiones de carbono y los costes de transporte por unidad de peso de carbón. Además, el procesamiento de ambos combustibles garantiza un poder calorífico constante y mejora la eficiencia de la planta.

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